Alegría en Panamá por canonización de Monseñor Romero, Patrono de la JMJ

Los símbolos de la JMJ son esperanza para El Salvador
marzo 4, 2018
Joven, la iglesia quiere escucharte
marzo 7, 2018

Alegría en Panamá por canonización de Monseñor Romero, Patrono de la JMJ

8 de marzo de 2018, Su Santidad el Papa Francisco autorizó hoy la canonización del arzobispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero y Panamá acoge con gran gozo este hecho histórico, pues él es uno de los ocho Patronos de la JMJ 2019.
Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, Arzobispo de Panamá y presidente del Comité Organizador Local de la JMJ, recibió con gran alegría esta noticia, ya que los jóvenes tendrán en Monseñor Romero un modelo a seguir por su testimonio de entrega y servicio a la iglesia, dijo.
Agregó: “Él supo comprometerse con su pueblo, especialmente con los más pobres y en ellos descubrió el vivo rostro de Jesucristo”.El mártir salvadoreño fue beatificado en mayo de 2016 en la capital de su país, y aunque se ha mencionado que podría ser canonizado en el marco de la JMJ en Panamá, Ulloa Mendieta explicó que Monseñor Romero no es un santo regional, sino universal.
“El ideal sería que su canonización fuera en El Salvador con su propio pueblo, pero él traspasa los límites de Centroamérica y yo estoy convencido que la canonización será en Roma porque desde allí se presenta a Romero como un modelo para la iglesia universal”, destacó. Víctor Chang, Secretario Ejecutivo del Comité Organizador Local de la JMJ Panamá 2019, señaló que para la organización este hecho tiene una gran importancia porque uno de los cuatro ejes pastorales de preparación para la JMJ es la iglesia de los pobres y de los mártires, y monseñor Romero es la máxima expresión de esa iglesia.
“Queremos recuperar esa memoria histórica, gracias a todos aquellos antecesores que nos han acompañado pastoralmente. El ejemplo de Romero fue dar la vida por Jesús, y no hay mejor modelo a seguir que éste”, agregó. Óscar Arnulfo Romero nació en 1917 en El Salvado. Fue asesinado de un disparo el 24 de marzo de 1980, mientras oficiaba una misa en la capilla del hospital Divina Providencia, en San Salvador. “Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño”, era una de las frases de Monseñor Romero.