El Papa Francisco mueve montañas y corazones en Medio Oriente.

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El Papa Francisco mueve montañas y corazones en Medio Oriente.

Un grupo de católicos caldeos provenientes de Francia llegaron a la JMJ para “hacer lío” y pedir por la paz de su región.
El mensaje del Papa Francisco ha llegado a todos los rincones del mundo, inspirando a miles de jóvenes que ansían escuchar la palabra de Dios para marcar la diferencia desde sus comunidades. Ahora, en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), un pequeño grupo de inmigrantes caldeos llegaron a Panamá para demostrar que la fe sí puede mover montañas.
Los caldeos tienen una de las iglesias más antiguas del mundo, manteniendo las costumbres propias de la cultura asiria como el arameo, la lengua que hablaba Jesús.
Y, a pesar de la fuerte persecución por parte de los integristas islámicos en Irak, Siria y Turquía, no dudaron en venir a Panamá para compartir su historia de lucha con todos los católicos del mundo y orar junto al Santo Padre en el vía crucis del viernes por los migrantes que aún son perseguidos.
Para Claudio Yalap, uno de los caldeos que vinieron de Francia, la JMJ puede marcar la vida de una persona si se vive con absoluta fidelidad. “Nosotros los jóvenes somos el corazón y el futuro del mundo, así que salgamos y hagamos una fiesta”.