Papa invita a la escucha y el discernimiento

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Papa invita a la escucha y el discernimiento

© Daniel Ibáñez, ACI Prensa-EWTN

Discernimiento, hablar, escuchar, humildad, reflexión son solo algunos de los ejercicios que el papa Francisco, propuso en su discurso de apertura del Sínodo de Obispos cuyo tema puntual es los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional.
Tras reconocer a quienes trabajaron en el camino de preparación de esta asamblea, el Santo Padre hizo extensivo este agradecimiento a los jóvenes que de distintas formas han hecho oír su voz, aportando por el hecho de ser parte de la Iglesia.
“Vale la pena tener a la Iglesia como madre, como maestra, como casa, como familia, y que, a pesar de las debilidades humanas y las dificultades, es capaz de brillar y transmitir el mensaje imperecedero de Cristo”, afirmó el Sumo Pontífice.
Puntualizó que es fundamental tomar una actitud de escucha y que vale la pena nadar contra corriente y vincularse a los valores más grandes: la familia, la fidelidad, el amor, la fe, el sacrificio, el servicio, la vida eterna.
Sin dejar de recalcar el objetivo principal de este encuentro, como lo son los jóvenes y la vocación, el Papa hizo énfasis en que dentro del Sínodo de Obispos, se está viviendo un tiempo para la participación, invitando a todos a hablar con valentía, siendo el diálogo, la fórmula que hace crecer.
Entre las novedades aportadas por el sucesor de Pedro es que, durante los trabajos, en la asamblea plenaria y en los grupos, cada cinco intervenciones, se observe un momento de silencio, de tres minutos aproximadamente, para favorecer el discernimiento, proceso que subrayó no es un slogan publicitario ni una técnica organizativa o moda, sino una actitud interior que tiene su raíz en un acto de fe.
Puntualizó en el valor fundamental que tienen todas las generaciones al exhortarlas a escucharse huyendo de prejuicios y estereotipos, ya que los jóvenes tienen la tentación de considerar a los adultos como anticuados y los adultos la de calificar a los jóvenes como inexpertos.
Mirando en positivo resaltó el encuentro entre generaciones puede ser extremadamente fructífero para generar esperanza.
Propuso no dejarse tentar por las profecías de desgracias sino que hay que mantener los ojos fijos en el bien, que a menudo no hace ruido, ni es tema de los blogs ni aparece en las primeras páginas.
El papa exhortó a los presentes a comprometerse a frecuentar el futuro, para que surja del Sínodo no sólo un documento –que generalmente es leído por pocos y criticado por muchos–, sino que nazcan propuestas pastorales concretas, que permitan germinar sueños, se susciten profecías y visiones, florezcan esperanzas, estimulen la confianza, se venden heridas, entretejen relaciones, que resuciten una aurora de esperanza, aprender unos de otros, y crear un imaginario positivo que ilumine las mentes, enardece los corazones, dé fuerza a las manos, e inspire a los jóvenes, sin excepción, que es la visión de un futuro lleno de la alegría del Evangelio.