La JMJ se vive mejor en comunidad

JMJ e Instituto de Gestión de Proyectos firman acuerdo de colaboración
febrero 23, 2018
Los símbolos de la JMJ son esperanza para El Salvador
marzo 4, 2018

La JMJ se vive mejor en comunidad

Lo que se suponía, está sucediendo: ¡El tiempo está volando como nunca antes! Por lo menos esa es la percepción que tenemos aquellos que estamos en modo ‘cuenta regresiva’, anhelando con todo nuestro corazón estar en la JMJ Panamá 2019. Dentro de poco, faltarán sólo 300 días para vivir ese encuentro que reunirá a miles de peregrinos de todo el mundo en el corazón de las Américas.
Las inscripciones para la próxima JMJ se abrieron a mediados de febrero con el registro del primer peregrino: el papa Francisco (haciendo click aquí puedes ver la nota); y muchos peregrinos ya aseguraron su espacio en la Jornada siguiendo los pasos respectivamente del proceso de inscripción. Si todavía no has podido consultar las modalidades, paquetes y la forma cómo inscribirte, en este link podrás encontrar toda la información al respecto.

¿Por dónde se empieza?

Es natural que, inmediatamente después de plantearse la posibilidad de asistir a una JMJ, surjan las siguientes preguntas en tu interior: ¿Necesito saber si Dios me está llamando a participar en la JMJ? ¿Qué se sentirá estar en medio de cientos de miles de jóvenes escuchando al Papa? ¿Cómo se lo planteo a mis papás? ¿Nos alcanzará el dinero para comprar el boleto de avión hacia Panamá? ¿Cómo y con quién me inscribo?
A pesar que no contamos con las respuestas a todas tus interrogantes, la buena noticia es que en este artículo te ayudaremos a clarificar tus ideas. Lo que pretendemos es proporcionarte información útil que te ayude a tomar una mejor decisión.
Lo primero que debes saber es que la JMJ es un encuentro con Cristo y con la Iglesia universal. Es el gran jubileo de los jóvenes que creen que Jesús está vivo, así como lo instituyó San Juan Pablo II en la primera Jornada Mundial de la Juventud. Eso significa que es una actividad cristocéntrica, pero en esta oportunidad tendrá a la Virgen María como coprotagonista. En otras palabras, así como sucede en Hollywood, la Madre será la actriz de reparto y su Hijo el actor principal.
También es preciso aclarar que una JMJ es sinónimo de peregrinación. Pero no es cualquier peregrinación. Para llegar a la meta final, es necesario recorrer un cierto trayecto. Y ese camino, no siempre será fácil. Seguramente sacrificarás cosas, invertirás tiempo participando en actividades preparatorias, tu familia o tus amigos te echarán de menos, tendrás que decidir entre diferentes alternativas, por mencionar algunas situaciones. Sin embargo, el papa Francisco dijo recientemente en su mensaje para la XXXIII Jornada Mundial de la Juventud: “La JMJ es para los valientes, no para jóvenes que sólo buscan comodidad y que retroceden ante las dificultades. ¿Aceptáis el desafío?”.

Uno de los principales retos que te proponemos vencer es: aprender a vivir la Jornada en comunidad. Y lo puedes lograr desde dos perspectivas:

1. Sintiéndote parte de una sola familia, a la cual todos pertenecemos y formamos ese gran cuerpo (la Iglesia que es la misma en todos lados), con Cristo a la cabeza. Es impresionante cómo se puede manifestar el amor de Dios en el abrazo de un desconocido en las calles de la ciudad, en la ternura demostrada por la familia que te acogerá en su hogar, en una confesión en medio de una plaza, o en la catequesis de un obispo al que no conocías. Otra de las maneras que pueden crearte más sentido de pertenencia, y no dudamos que es una de las más importantes, serán las diferentes Eucaristías que vivirás durante esa semana inolvidable. La palabra Eucaristía significa “acción de gracias”, y esa es la actitud que debes mantener en todo el encuentro.
«Todos somos distintos, diferentes, cada uno con sus propias cualidades, y esto es lo bonito de la Iglesia: cada uno trae lo suyo, lo que Dios le ha dado, para enriquecer a los demás. Y entre los componentes se mantiene esta diversidad, pero es una diversidad que no entra en conflicto, no se contrapone; es una variedad que se deja fusionar en armonía por el Espíritu Santo; Él es el verdadero “Maestro”.»

Papa Francisco - Audiencia General, 9 de octubre de 2013

2. Inscribiéndote en grupo y compartiendo esta experiencia de Dios con tus amigos o hermanos en la fe. En este peregrinar de la vida no caminas solo. Necesitarás compañía para vivir el encuentro con mayor intensidad. Un acompañante te animará y te dará fuerzas para seguir. Un compañero se convertirá en tu aliado y en testigo de lo que experimentes. También, ir con alguien más, aumentará el grado de responsabilidad en todos los sentidos. Jesús mismo, cuando se retiraba a orar al Monte, muchas veces se hacía acompañar de sus amigos más cercanos. ¡No es casualidad!
«La persona humana necesita la vida social. Esta no constituye para ella algo sobreañadido sino una exigencia de su naturaleza. Por el intercambio con otros, la reciprocidad de servicios y el diálogo con sus hermanos, el hombre desarrolla sus capacidades; así responde a su vocación (cf GS 25, 1).»

CIC (Catecismo de la Iglesia Católica) 1879

Ten presente: una Jornada Mundial de la Juventud se disfruta y se aprovecha más en comunidad. Los verdaderos lazos de amistad que pueden formarse en esos días son una bendición. Ese es uno de los abundantes frutos que suceden en cada JMJ. Millones de personas en el mundo pueden dar fe de ello.
Primero que todo, lo mejor es que pongas estas dudas en las manos del Señor. Él es quien tendrá la última palabra y el que te ayudará a resolver cada pregunta que tengas en el corazón.
Comparte este artículo con todas las personas a quien consideres que le puede ayudar. Y si es la voluntad de Dios, ¡Nos vemos en Panamá!