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¡Gracias!
enero 20, 2019
Era el miércoles 27 de julio, semana que se llevaba a cabo la JMJ en Cracovia 2016 , muchas personas comentaban que habían rumores de que la próxima Jornada Mundial de la Juventud tuviera como sede Panamá; pero yo no lo creía, hasta escuchar el anuncio de la voz del Papa Francisco. Desde hace muchos años sentía el deseo de ver en Panamá a tantos jóvenes reunidos celebrando una JMJ, lo veía como algo poco probable.
Finalmente la noticia fue dada en la Misa de Clausura del la JMJ Cracovia. Fue un momento inolvidable, ver a la delegación de jóvenes panameños tan emocionados por la noticia. Recuerdo que algo que me emocionó mucho fue ver a los jóvenes que estaban reunidos desde Panamá viendo la transmisión en vivo del gran anuncio.
Aunque parezca gracioso, lo primero que pensé fue: “¿Quiénes serán parte de la organización de este gran evento? , ¿cómo vamos a recaudar los fondos necesarios? , ¿podrá Panamá prepararse para recibir a tanta cantidad de jóvenes?.. y muchas preguntas más, pero luego me vino a la mente la oportunidad que como iglesia Panameña íbamos a ser una plataforma para que miles de jóvenes del mundo se sientan acogidos en el amor de Dios. Recuerdo que en una de las reuniones con el Papa le propuse que el lema de la Jornada fuera mariano a lo cual aceptó muy entusiasmado.
Fue entonces cuando iniciamos los trabajos para esta gran fiesta. Comencé a darme cuenta de lo positivo que traería la JMJ a nuestro país. Una de las anécdotas que más me gusta compartir es que desde que se anunció la Jornada en Panamá, hice la solicitud para que la imagen de la Virgen de Fátima viniera a la Jornada, me mantuve esperando la respuesta durante varios meses. Fue una diosidencia (obra hecha por Dios) que un día después de que el Papa se inscribiera como peregrino , me dieron la confirmación de que la imagen de la Virgen estaría en Panamá para la Jornada.
Hoy, a un día para comenzar esta gran fiesta puedo decir que el reto más grande ha sido hacer creer al pueblo Panameño que somos capaces de organizar un evento de esta magnitud. Fue un reto a lo interno de la propia iglesia panameña. Me alegra también, ver la cara de los voluntarios que han estado sirviendo desde hace más de un año; voluntarios internacionales que han dejado sus casas para venir a servir al Señor desde otro país y voluntarios que han dejado sus trabajos, estudios y le han dedicado 2 años a toda la organización de la JMJ.
Soy testigo de que la JMJ’s tocan la vida para siempre y es una experiencia única de encuentro con Dios. He aprendido la naturalidad cómo viven los jóvenes y la gran riqueza que me ha dado la Jornada Mundial de la Juventud ha sido descubrir el potencial que tienen los jóvenes y esto me ha permitido seguir soñando con ellos.
Monseñor José Domingo Ulloa, Panamá