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enero 9, 2019
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enero 7, 2019
Conocí la JMJ hace 7 años cuando se realizó en Madrid debido a que mis vecinos asistieron a la misma, pero realmente sólo sabía que era un gran evento de jóvenes y ya, luego en el 2013, el interés se incrementó gracias a mi Coordinador de Pastoral Juvenil, quien asistió como prensa a la JMJ Río, fue así como nació la idea del ¿por qué no vamos a la siguiente? Una idea que hace 3 años sólo veíamos como un sueño inalcanzable por cuestión de costos; una vez más… Diosito al parecer tenía otro plan no sólo para mí sino para mis hermanos de comunidad y así empezamos la organización para poder asistir a la JMJ Cracovia 2016. Para mí el 2015 había sido un año de muchas dificultades tanto, personales como psicológicas, profesionales y espirituales. Y haber vivido una JMJ como líder de grupo y que se centrara en la Misericordia, fue un boom en todos los aspectos señalados anteriormente. Estuve enferma y no pude ir a los Eventos Centrales un día, pero aún allí pude ver como Dios manifestaba su misericordia a través de mi familia de acogida, la que fue mi mamá de jornada me llevó al médico como si fuese su hija de sangre, el poder compartir con otras culturas y hacer amistades no tiene precio, no era el hecho de “poder ver al Papa” como muchos desean en una JMJ, sino realmente poder vivir un pentecostés, hablar un solo idioma como es el amor de Dios entre hermanos de todas las naciones. La JMJ me ha dado más de lo que he podido pedir, hace 2 años cuando pude estar en esa misa de envío en el Campo de la Misericordia y poder escuchar del Papa Francisco en vivo el nombre de mi país: PANAMÁ!!!! , no se comparará jamás a nada. Así inició otra gran misión… realizar una JMJ en nuestro pequeño terruño, misión que se confirmó aún más al poder estar no sólo presente en el recibimiento de la Cruz Peregrina y el Ícono Salus Populi Romani en el Domingo de ramos del año pasado en Roma sino también poder ser una de las jóvenes seleccionadas para cargar dicha cruz que ha pasado por las manos de tantos. Yo dejé un trabajo seguro por esta gran misión, y sigo sin arrepentirme, hoy en día trabajo directamente con el Comité Ejecutivo y a pesar de que no ejerzo mi carrera sigo aplicando lo que una vez me enseñaron en mi colegio, el lema de mi Santo Favorito San Ignacio de Loyola: “EN TODO AMAR Y SERVIR”. No importa donde el Señor te llame, lo importante será que atiendas el llamado con amor, alegría Y VALENTÍA como mamita María, al servicio de Él y los demás, al Servicio de nuestra casa, La Iglesia. Gracias infinitas le doy a Dios por las personas que une en este proyecto …porque la JMJ está aquí ¡Y JUNTOS PODEMOS! Carla Polo, Panama