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enero 4, 2019
MI primera JMJ en 2013 fue una experiencia increíble, al ver miles de jóvenes de todo el mundo reunidos en mi país, en la playa de Copacabana con el mismo propósito.
Tuve la oportunidad de participar en la JMJ 2016 en Polonia, mientras estaba de intercambio en Europa. Por esto, me registré individualmente como peregrina. Sin embargo, mi recibimiento en la parroquia y con la familia que me acogió, y las chicas que también se estaban hospedando ahí se convirtieron en amigas muy cercanas. Fue un regalo de Dios poder ir a los santuarios y lugares donde vivieron Sor Faustina y el Papa Juan Pablo II. Viví momentos únicos con Jesús durante cada catequesis, evento y eucaristía. Fue una semana llena de emociones y piel de gallina.
La vigilia fue el momento más especial para mi, ya que fue cuando pudimos separarnos de todo lo demás y enfocarnos sólo en Cristo, quién alabamos y a quién rezamos a cada paso del peregrinaje. Pase la vigilia rodeada de jóvenes de todas partes del mundo, y cuando desperté, me di cuenta de que la multitud estaba llena de banderas de todas partes del mundo. De repente, escuché alguien llamándome: a unos pasos estaba un grupo de mi ciudad de Brasil. Fue la providencia de Dios. Estoy muy agradecida por todo lo que Cristo ha hecho en mi vida. Ya que mi vuelo de regreso era después de la misa de clausura, iba a regresar a la casa a pie, ya que no había transporte público. Sin embargo un ángel ofreció llevarnos. Llegué al aeropuerto pero por un malentendido perdí mi vuelo. Le avisé a mi familia de acogida que dormiría en el aeropuerto pero ellos no lo permitieron y fueron por mí, y me recibieron como si fueran mis padres. Recuerdo con mucho afecto el abrazo de mi padre de alojamiento cuando me encontró llorando y el cariño de mi madre de alojamiento cuando regresé a la casa. ¡Sentí que encontré otra familia en Polonia!
Esta experiencia me ha mostrado que Dios me ama. Lo que me llevo de la JMJ es lo que dijo el Papa, de que los jóvenes debemos de levantarnos del sofá y no vivir una vida cómoda. Cristo cuenta con nosotros.

Tatiane Lacerda, Brasil