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¡Gracias!
enero 20, 2019
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enero 18, 2019
Llevaba varios años participando de diversos movimientos, apostolados y grupos juveniles. Había terminado mi carrera universitaria y discernía mi vocación en ejercicios espirituales. Sentía un fuerte llamado de Dios a servir y a prepararme profesionalmente. Justamente para la JMJ 2002 terminaba mi carrera, por lo que no pude participar; por eso quise prepararme para el 2005. Como parte de la Pastoral Juvenil me integré al equipo que preparaba la delegación hacia Colonia, a donde puede participar.
Antes de la peregrinación a Colonia, claramente sentí que Dios no me llamaba a la vida consagrada. Pensé que mi camino en la Iglesia llegaba hasta ahí. Con esa idea tomé mi maleta y me fui a Colonia. Conocí muchísima gente, vivimos momentos intensos que nos unieron como hermanos, amigos y compañeros de peregrinar. Uno de los momentos cumbre fue la Vigilia de Oración en Marienfeld, un momento inolvidable para mí. La peregrinación confirmó lo que ya sentía: mi camino no era la vida consagrada.
Por el frío, dos compañeros se enfermaron y fueron llevados al hospital de campaña de la JMJ y algunos de nosotros les acompañamos. Allí pasamos una noche más, con el temor de perder el vuelo de vuelta al día siguiente. En realidad el único que podía perder el vuelo era yo. Me llevaron a la estación de tren, durante más de 2 horas y media viajé de Dusseldorf a Frankfurt. Puede contemplar la belleza de Río Rin, belleza que me hizo orar y dar gracias a Dios por todo lo vivido. En esa oración empecé, a contar a Dios lo que tenía planeado, una maestría, casarme con Yesi y crecer profesionalmente. Así me despedía de años de movimientos, coros, grupos y apostolados. Justo cuando terminaba la oración, comencé a llorar en el vagón del tren. Las personas me consolaban y yo solo alcanzaba a decir que no sé preocuparan, que estaba bien. Lloraba de alegría porque sentía una gran paz en mi corazón y una fuerte moción que decía: “Esto sigue… no hemos terminado”.
Han pasado 14 años de ese momento y todavía me conmuevo cada vez que lo recuerdo. He sido parte de varios proyectos de la Pastoral Juvenil y de la preparación de las Delegaciones de Panamá para las JMJ de Sydney, Madrid, Río y Cracovia. Ahora soy parte del Comité Organizador Local de la JMJ 2019.
Mis planes los hizo suyos. Mi familia, mis estudios, mis trabajos, mis apostolados, no fueron míos, si no de Él. Sólo te puedo decir, a ti que eres un poco más joven que yo, que no importa cuáles son tus planes, cuando se los das a Dios, Él los hace grandes, muy grandes. Sólo hay que dejarse llevar por Él, discernir y ser generoso. El que pueda dar 3, que no dé 2.
Víctor Chang, Panamá