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La JMJ es la puerta de los jóvenes a vivir y ser Iglesia. Mi primera JMJ fue Brasil 2013, fue mi primer viaje sola, tenía 19 años y no tenía idea de lo que se vivía pero iba con muchas expectativas y ansias. Por diferentes situaciones fui la única de mi comunidad que logró ir y esto me hizo conocer nuevos hermanos de otras comunidades de mi misma ciudad. Fue un intercambio de mucha bendición. Igualmente en esa JMJ el Papa Francisco hacía el llamado a la inclusión de todos en el amor de Dios, sin importar religiones o estados de vida; yo no había hecho los sacramentos de primera comunion y confirmacion y fue ahí donde confirmé mi llamado y tuve la convicción de seguir profesando mi fe Católica. Luego, para Polonia 2016, yo tenia el fuerte sentir de coordinar el grupo en mi comunidad para que mis hermanos también pudieran vivir la experiencia y tuve la oportunidad de coordinar tres comunidades diferentes de mi ciudad con casi 60 jovenes que fueron y vivieron la emocion de vivir una JMJ. Este año decidi vivir la JMJ desde el voluntariado y estoy muy feliz de haber sido llamada a este servicio, con muchas ansias y muy agradecida de poder ofrecer mi juventud al Señor junto con mis hermanos de todo el mundo, poder reconocer que nuestra Iglesia es universal y seguir el llamado de Cristo de vivir para Él. Requiere de mucho esfuerzo y entrega poder asistir a una JMJ pero basta con tener la fe que el Señor nos llama y nos provee cuando necesitamos y queremos cumplir su voluntad.
Kimberly Lopez, Honduras