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Soy Melina Michlig de la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe. Con mi esposo Ezequiel Sanchez, nos conocimos en el 2003, en un Encuentro Diocesano de Jóvenes, y desde entonces compartimos el deseo de seguir a Jesús en el “HACER” y en el “SER” de nuestras vidas. Nos casamos hace 5 años y tenemos dos hijos: Juan Pablo (3 años) y Salvador (1 año).
Las Jornadas Mundiales de la Juventud, marcaron nuestras vidas y nuestra historia, sin que nos hayamos dado cuenta. Ezequiel fue, cuando éramos amigos a Alemania en 2005, luego fuimos de novios a Madrid en 2011, después viajamos casados a Rio en 2013, luego participamos con nuestro hijo Juan Pablo (en la tierra de JPII) en Cracovia en 2016 y si Dios quiere vamos ahora con nuestros dos hijos a Panamá en 2019.
Cada encuentro con los jóvenes del mundo entero y el Santo Padre, dejó una huella en nuestro corazón. Conocimos la universalidad de la iglesia, la diversidad y riqueza cultural de los creyentes, aprendimos sobre la unidad en la diferencia…experimentamos verdaderamente un PENTECOSTÉS en cada JMJ, porque cada uno habla su idioma, pero JESÚS en medio nuestro hace que TODOS SEAMOS UNO.
Uno de los momentos más fuertes que viví y recuerdo con mucha emoción, fue poder estar dentro de la catedral de Rio de Janeiro, cuando el Papa Francisco (a pocos meses de ser electo) nos dijo que ¡HAGAMOS LÍO! , que ¡NO LICUEMOS NUESTRA FE! Creo que fue muy emocionante, como jóvenes argentinos, ver por primera vez al Papa en ese lugar, en ese contexto y momento histórico. Particularmente, escuchar las palabras que Dios le inspiró para nosotros, me dio fuerzas y ganas de asumir un compromiso aún mayor con lo que creo y quiero vivir.
Hoy ya soy un poco más grande, pero quiero siempre mantener encendida esta llama en mi vida… tener siempre el espíritu joven, la fuerza y la valentía del joven, porque vale la pena seguir a Jesús.
María Melina Michlig, Argentina