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noviembre 16, 2018
Mi primera experiencia en una jornada fue en el 2016 en la JMJ Cracovia, una experiencia realmente inolvidable. Llegar y saber que no importa el idioma, somos ¡una sola iglesia! me impactó, creo que aunque lo sepas, toparte con la realidad que somos -Católicos- y que el amor en Jesucristo, somos uno, ¡es increíble!.
Por eso, desde el momento en el que en la misa final el papa pronunció ¡PANAMÁ! supe que tenía que estar presente, para aportar ese granito de arena y decir también -Somos iglesia-
En Guatemala, la preparación siempre es muy importante, las diferentes delegaciones (Oficial de la arquidiócesis, Salesiana, Oblatos de María, Dominicos, etc.) se reúnen en sus casas parroquiales para prepararse.
Éste año me anoté a vivirla según la espiritualidad de mi parroquia - Salesianos- (Ya que la jornada pasada me fuí con camino a la delegación oficial de Guatemala). Mi experiencia en cuanto a la preparación es tan linda en ambas ocasiones, ya que si en algún momento tienes alguna tibieza espiritual, logras entrar en el sentimiento y vivencia de tu fe ¡En comunidad! y te preparas como iglesia, para una vivencia también como iglesia.
Es increíble ver a muchos jóvenes que por la cercanía, buscan los medios y formas para llegar. Un buen amigo, juntó a un grupo de jóvenes e hizo un proyecto de peregrinar por Centroamérica en bus. Están juntando fondos y esforzándose para que la mayoría de jóvenes puedan tener ésta experiencia de fé e iglesia. Para mí vivir la experiencia de una jornada era muy importante, ya que mi conversión vino de manos de "escuchar" a unos jóvenes viviendo el gozo del evangelio, ese gozo que me transmitieron no importando la distancia ni nada cambió mi vida e hizo que deseara algún día poder llegar a vivir y transmitir ese amor y gozo.
¡Y aquí estoy para hacer su voluntad!
Karla Tejada, Guatemala