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Era noviembre de 2012 cuando me diagnosticaron con “Escoliosis Idiopática” una condición que desvía las vértebras de la columna creando curvaturas que en muchas ocasiones causan deformaciones en órganos internos. Hace 4 meses que había sufrido una pérdida familiar muy importante, y en la gravedad de mi condición que en muchas veces se podía corregir con terapia; la única solución era cirugía, una que podía dejarme paralítica; después de que desde muy joven siempre fuí apegada a la iglesia, esta etapa fue una a la que llamo: “perdí mi fe”.
A partir de allí las “Diosidencias”, marcaron el rumbo, pero para no alargarles la historia, 8 meses después entré al quirófano, era julio, la fecha de mi cirugía coincidió con la novena de María Rosa Mística y una vez que ya estaba en casa, en una larga y difícil recuperación, para mi sorpresa, una imagen peregrina de la Rosa Mística, vino a visitarme. Mamá María me reafirmaba que no me había dejado sola y junto a ella y gracias a la maravilla de la TV pude vivir la JMJ Rio 2013, allí en mi cama, casi sin poder caminar y con mucho dolor, le hice una promesa a papá Dios, en 2 jornadas más... ¡Estoy porque estoy!
La sorpresa llegó nuevamente cuando Francisco dijo “en 2019… en Panamá” ¿en mi país? Pero si yo tenía que viajar a la jornada. Lo que yo no sabía era que podía vivirla de muchas formas y hoy llevo más de un año, colaborando como voluntaria para la preparación de la JMJ Panamá 2019, cumpliéndole mi promesa a Dios de que “¡estoy porque estoy!”, disfrutándolo al máximo y convencida de que cuando trabajas para el Rey no existe ninguna limitación física, que mi condición o la larga recuperación de la misma me pueda causar.
Cristina Rodriguez, Panamá