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En el 2013, fui voluntaria de la JMJ en Río de Janeiro. Estaba muy alegre por tener la oportunidad de participar una Jornada Mundial de la Juventud en mi ciudad, a pesar de no saber muy bien cómo sería, porque era mi primera vez participando en una JMJ. Sin embargo, sobre esta jornada, sólo quisiera decir que fue todo una experiencia inesperada y muy enriquecedora.
Voy a contar uno de los momentos más importantes que pude vivir: el encuentro del Papa con los voluntarios. Ahí percibí la grandeza de una Jornada Mundial de la Juventud y lo que realmente significa servir. Durante su discurso, el Santo Padre dijo con sus palabras que el tiempo en Río de Janeiro estaba muy atípico. Llovió mucho y tuvimos muchos días nublados. Por eso, no era posible ver a nuestro Cristo Redentor, pero eso no fue un problema, porque era posible ver a Cristo en cada uno de los voluntarios. El escuchar esto del Papa, mi vida cambió.
Por desgracia, no pude asistir a la JMJ Cracovia en 2016. Estoy pensado ir a la JMJ Panamá 2019 como voluntaria, pero como estoy terminando mis estudios de portugués y literatura francesa, también quería ir a Francia a participar en un intercambio. El Viernes Santo de este año, recibí la respuesta que no había sido aceptada en dicho intercambio. Ese día, yo estaba con unos amigos de mi parroquia que me animaron a inscribirme como traductora voluntaria para la Jornada. No lo hice de inmediato, pero en uno de mis momentos de oración, reflexioné sobre el pasaje bíblico Lc. 1, 38 ("He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra."). Unos días después, me inscribí y rápidamente fui aceptada para ser voluntaria de larga estancia.
Desde hace dos meses vivo en Panamá. Jamás olvidaré el momento en que me di cuenta que el lema de esta Jornada era lo que yo estaba meditando antes de venir. Creo que nada es casualidad. Dios siempre tiene un plan para nosotros y estoy seguro de que Él me ha guiado hasta esta misión. Por último, quisiera decir que, así como en Río de Janeiro, aquí en Panamá tampoco vamos a poder ver a Cristo Redentor; pero estoy segura que vamos a poder ver a Cristo en cada uno de los voluntarios, peregrinos, familias de acogida, etc. ¡Nos vemos en Panamá!
Marina Schuengue, Brasil