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Soy un guatemalteco muy afortunado, tuve la dicha de participar en dos JMJ, en Madrid 2011 y Río 2013, recuerdo con mucho cariño las diócesis que nos acogieron en las pre jornadas, Cádiz y Magé, gente hospitalaria y con grandes corazones, conocer a jóvenes de todo el mundo que sin importar raza, idioma o nacionalidad, buscamos al amor de los amores en una nación lejana, a semejanza de los reyes magos.
El recuerdo más lindo que tengo en la primera JMJ, fue llevar una petición escrita a mano por mi hermana, quien años antes sufrió cáncer y tuvo secuelas de la quimioterapia y estuvo al borde de la muerte, ella tiene problemas con la motricidad fina, ya que tuvo un tumor en el cerebelo, por lo cual, escribir es algo difícil para ella, aun así escribió su petición y fue la más valiosa de todas, la llevé conmigo en todo el viaje, estuvo conmigo en 4 vientos y llegó hasta el Vaticano. Su perseverancia es ejemplo para mi, no falta a misa, es constante y es un milagro viviente, me da fuerzas todos los días para seguir adelante. Por lo demás, conocer a Benedicto XVI y a Francisco, son grandes bendiciones, que deja la JMJ en mí.
Edward Carderón, Guatemala