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octubre 20, 2018
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octubre 18, 2018
Mi experiencia fue en la JMJ de Polonia 2016, yo fui con mi hermano y amigos de la pastoral UTP, nos organizamos y fuimos a todas las formaciones, hubo momentos en los que pensé no ir, por el dinero y demás, pero Dios siempre provee, y gracias a Él y a mi mamá conseguimos el dinero. Llegó el gran día de irnos a Polonia, todos felices subimos al avión y desde ese momento vivimos una experiencia única, llegamos a Polonia para la pre-jornada en Wroclaw, mi familia de acogida hablaba español, eso fue un gran alivio, la comida era algo diferente, pero muy buena, convivimos con personas de Polonia y de Francia, también hubo un día en donde vimos personas de todos los países, fue hermoso, el último día en Wroclaw estuvo lleno de melancolía, aún así nos fuimos para Cracovia.
En Cracovia viví un poco de todo, disfrute cada iglesia, santuario, cada historia de los santos como san Pablo II, Sor Faustina, entre otros, nuestra familia de acogida fue muy amable y aunque no hablaban español y en inglés nos costaba comunicarnos, pudimos disfrutar mucho de su compañía, acabando la JMJ nos perdimos, pero gracias a Dios encontramos el camino de vuelta, la peregrinación para ir a la vigilia final fue una experiencia única, el momento de la Adoración Eucarística fue celestial, lleno de oración y buscando siempre Su presencia, al día siguiente, en la Misa final, me sentí tan bien al escuchar la Misa en otro idioma, porque, aun no entendiendo lo que en ella se decía, el sentido de universalidad nos llevaba a comprenderla, fue enriquecedor escuchar las palabras del Papa Francisco, sobre todo para ponerlas en práctica al volver a Panamá.
Fue una experiencia única, aún queda mucho por contar, pero esto es solo un breve testimonio de lo maravillosa que fue esta experiencia con el papa. Dios les bendiga.
Eileen Ruiz Sanches, Panamá