Sínodo sobre los jóvenes – Discernimiento: acompañamiento y disposición a la voluntad de Dios

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Sínodo sobre los jóvenes – Discernimiento: acompañamiento y disposición a la voluntad de Dios

“¿El matrimonio está pasado de moda?” Preguntó el Papa Francisco a los jóvenes voluntarios al final de la JMJ Río 2013. No, no lo está. Las pláticas de preparación para el matrimonio es una de las expectativas de Fabio y Tatiane, dos jóvenes brasileños que nos explicaron lo que esperan del Sínodo en este punto.
Nosotros somos Fabio y Tatiane, tenemos 25 años. somos una pareja, somos Cristianos, ¡y queremos cambiar el mundo!
Todo nuestro testimonio y nuestras vidas se pueden resumir en estas pequeñas afirmaciones. Sin frases impactantes, sin mercadotecnia, sin invenciones...
Y para que no piensen que queremos “huir” de presentar nuestro testimonio, les explicaremos cada punto:
"Somos Fábio y Tatiane": Tenemos nuestra propia identidad, peculiar, hemos sido, y somos amados por Dios en una manera especial. ¡Él nos ama y nos protege!
"Tenemos 25 años": Nuestra vida en la tierra es frágil y finita. Esto significa que no tenemos tiempo para perder teniendo odio, envidias, haciendo el mal. El mal trae solo trae sufrimiento, y ya hay muchos que están sufriendo. Nosotros estamos contra el reloj para cambiar, ayudar, perdonar, amar…
"Somos Cristianos": Este es el punto más difícil. Ya que puede ser desafiante seguir el ejemplo de Cristo dentro de nuestra fragilidad humana. Pero Él mismo nos dice “Por su parte, sean ustedes perfectos como es perfecto el Padre de ustedes que está en el Cielo.” (Mateo, 5:48). Si Él nos lo dice (y nos da su ejemplo), ¡nosotros lo creemos y lo intentamos!
"Somos una pareja": Todo lo que hacemos solo tiene sentido si lo hacemos juntos, ya que nuestro propósito es consagrarnos, y Cristo nos consagra por medio del matrimonio, enseñandonos como vivir Agape. También, tenemos nuestros límites y torpezas, como para intentar vivir y hacer todo solos…
"Queremos cambiar el mundo": Y tomamos esta misión con toda la Esperanza, dando de comer a quienes tienen hambre, dando de beber a quienes tienen sed, acogiendo al extranjero, cuidando a los enfermos...
Así es como vivimos nuestras vidas, ¡y Dios nos llena de alegría!
Pero antes de llegar a esta sintesís, nos hemos buscado de manera extensa y sincera, la respuesta a esta pregunta: “¿Dios nos ama como pareja or querrá mostrarnos Su amor por nosotros por medio de otra vocación?”
Para responder esto, nos ha ayudado la orientación espiritual, la Eucaristía, la confesión, y las muchas oraciones que hemos recibido de muchísima gente, así como también de nuestras oraciones individuales y colectivas.
Y para concluir, ¿qué es lo que los jóvenes necesitan para discernir su vocación?
Queremos resaltar algunos puntos:
Agentes del discernimiento vocacional: Cuando un jóven muestra la inquietud de ser sacerdote o religioso(a) o consagrado(a), se le manda al ministerio vocacional de la diócesis o de la congregación y tendrá un tiempo de preparación aproximado de 10 años (con una alta probabilidad de no ser aprobado por falta de vocación). Sin embargo, cuando una persona joven muestra la inquietud por casarse, por tener hijos, no hay a donde mandarla (algunos hasta recomendarían que buscara en la vida nocturna...). Nadie les ayuda a discernir ni los acompaña a descubrir la legitimidad de su vocación. Tan pronto esta persona conoce a otra persona joven, les empezamos a preguntar con gran expectativa: “¿Cuándo será la boda?” Se pregunta sin esperar la más mínima preparación.
Mientras actuemos de esta manera, sólo les haremos daño a los jóvenes y la formación de las familias; así también los seminarios permanecerán vacíos, ya que mientras que no existan vocaciones para el matrimonio, las otras vocaciones también quedarán lastimadas.
Lo que necesitamos son escuelas verdaderas que le enseñen y le ayuden a los jóvenes a discernir su vocación para la vida matrimonial, especialmente por medio de los testimonios de las parejas de nuestras comunidades. Se tienen que pedir así como también los sacerdotes para la orientación.
Enseñanza y coherencia moral: Particularmente en nuestro mundo actual, donde la crisis moral cubre toda la sociedad, debemos ser muy claros con los jóvenes. De la misma manera que la grasa saturada no es parte de la dieta de un maratonista, existen muchas cosas que no deberían ser parte de la vida de una persona joven que aún está discerniendo su vocación, así como las drogas (legales o ilegales), pornografía, salidas casuales, mentiras, relaciones superficiales, individualismo...
Pero antes de que seamos claros con los jóvenes, como parte de la Iglesia, debemos de dejar algunas actitudes hipócritas de lado y corregir nuestros propias fallas morales. No le podemos decir a una persona joven que “no tome” si nosotros nos beneficiamos (bastante) de la venta de bebidas alcohólicas en nuestros eventos parroquiales. Ni tampoco podemos hablar de liquidez de las relaciones si, dentro de nuestra propia comunidad, sólo le preguntamos a alguien si “está bien” sin realmente preocuparnos por la vida de los demás.
La Resurrección de los jóvenes: Cuando algunos de nuestros proyectos no nos salen bien, nuestra primer inclinación es abandonarlos y empezar de nuevo. “Es mejor empezar de cero,” nos decimos.
Y esta idea puede parecer buena en algunos casos, pero nunca debería de ser utilizada cuando hablamos de los jóvenes (o las personas en general), y de cuando se trata de ser Cristianos. Nuestra fe está basada en la Resurrección de Cristo, y San Pablo nos advierte: “Y si Cristo no resucitó, es vana nuestra predicación y vana también la fe de ustedes.”(1 Cor 15:14).
Por lo tanto, si no invertimos en los jóvenes, particularmente en aquellos que están más desilusionados, al punto de que ellos puedan verdaderamente resucitar, todos nuestros esfuerzos serán en vano, ya que estos jóvenes pueden ser testimonios para generaciones futuras, y traer ánimo y nuevas vocaciones a la Iglesia.
Fabio Rodrigues and Tatiane Rodrigues viven en Sao Paulo, Brasil, y se casaron en 2017. Hoy en día, aparte de la vida matrimonial, ambos se dedican al servicio misionero en su comunidad parroquial y en el SERMIG – Fraternidade da Esperança.